Cavitación y presoterapia: por qué se combinan

Dos tratamientos corporales que hacen cosas distintas y funcionan mejor seguidos que por separado.

Tratamiento corporal en camilla

Es la pregunta que más nos hacen en cabina: si vengo a hacerme cavitación, ¿para qué me pones después media hora de presoterapia? La respuesta corta es que hacen dos cosas distintas, y que la segunda se ocupa de lo que la primera deja a medias.

Qué hace cada una

La cavitación trabaja con ultrasonidos de baja frecuencia sobre la zona de grasa localizada. El objetivo es actuar sobre el tejido adiposo para que su contenido se movilice y el organismo pueda ir eliminándolo por la vía natural. Es un tratamiento localizado: se aplica donde hay acumulación, normalmente abdomen, flancos, muslos o brazos.

La presoterapia no toca la grasa. Es un traje de compresión que infla y desinfla cámaras de aire siguiendo el recorrido del sistema linfático, de los tobillos hacia arriba. Lo que hace es mover líquido: favorece el drenaje y ayuda a la sensación de piernas ligeras.

Por qué en ese orden

Lo que la cavitación moviliza tiene que salir de algún sitio, y buena parte de ese trabajo lo hace el sistema linfático. La presoterapia justo después empuja en esa misma dirección, cuando la zona todavía está activa. Por eso el orden habitual es cavitación primero, presoterapia después, y no al revés.

Es también la razón de que insistamos tanto en el agua. Beber bien el día de la sesión y el siguiente no es un consejo de relleno: es parte del tratamiento.

Qué se nota y qué no

La cavitación es un tratamiento de estética corporal, no un método para perder peso. Trabaja sobre grasa localizada y sobre el aspecto de la piel en esa zona; la báscula depende de otras cosas. Si alguien te promete kilos, desconfía.

Lo que sí se nota, y pronto, es la sensación de ligereza de la presoterapia. Muchas clientas vienen por la cavitación y acaban pidiendo la presoterapia sola, sobre todo quienes pasan el día de pie.

Cada cuánto

Lo habitual es una sesión de cavitación por semana en la misma zona, dejando descansar el tejido entre una y otra, y acompañarla de presoterapia. Un ciclo de trabajo suele plantearse en torno a cinco o seis sesiones, y luego se revalora.

Por eso el bono de cavitación incluye seis sesiones de presoterapia o placas de regalo: no es un extra comercial, es como está pensado el tratamiento. Tienes el detalle en bonos por sesiones.

Cuándo no es para ti

Ninguno de los dos tratamientos se aplica durante el embarazo o la lactancia. Tampoco si hay marcapasos o dispositivos electrónicos implantados, problemas renales o hepáticos, trombosis o insuficiencia venosa importante, ni sobre zonas con lesiones o infecciones en la piel. Si tomas anticoagulantes o estás en tratamiento por algo que pueda influir, coméntalo en la valoración: lo preguntamos siempre antes de la primera sesión, y ante la duda, consulta a tu médico.

¿Te lo valoramos en cabina?

La primera valoración no cuesta nada. Llámanos al 633 969 998 y vemos tu caso.

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