Skincare en 4 pasos que sí funciona
La rutina mínima que recomendamos tras una limpieza facial, sin diez productos ni medias horas delante del espejo.

Después de una limpieza facial la piel queda receptiva, y es el mejor momento para empezar una rutina en casa. También es el momento en que más fácil resulta comprar seis productos que acabarán en un cajón. Esta es la versión corta, la que de verdad se sostiene en el tiempo.
1. Limpiar, mañana y noche
Un limpiador suave, sin jabón agresivo, con agua templada. Por la noche es innegociable: se retira el maquillaje, la contaminación y el protector solar del día. Por la mañana basta con algo ligero para quitar lo que la piel ha soltado durante la noche.
La señal de que tu limpiador no es el adecuado es la tirantez inmediata al secarte. Una piel limpia queda cómoda, no acartonada.
2. Tratar, según lo que te pase
Este es el único paso que cambia de una persona a otra, y es donde tiene sentido gastar. Un sérum con vitamina C por la mañana para luminosidad, niacinamida si tienes rojeces o poro marcado, ácido hialurónico si notas la piel apagada por falta de agua, retinol por la noche si trabajamos textura o marcas de expresión.
Uno cada vez, y dándole semanas. Cambiar de producto cada quince días es la forma más rápida de no saber nunca qué te funciona.
3. Hidratar
Una crema acorde a tu tipo de piel, incluso si tu piel es grasa. La piel grasa deshidratada produce todavía más grasa para compensar: quitarle la hidratación no arregla el brillo, lo empeora. En pieles grasas, texturas ligeras en gel; en pieles secas, algo más rico en la rutina de noche.
4. Protección solar, todo el año
Si solo pudieras quedarte con un paso de los cuatro, sería este. El sol es el principal responsable del envejecimiento visible de la piel, y también lo que echa a perder muchos tratamientos: después de un peeling, de radiofrecuencia o de una sesión de láser, salir sin protección es tirar el trabajo hecho.
Factor 50 en la cara, cada mañana, en verano y en enero. Y renovarlo si pasas el día fuera.
Lo que no hace falta
No hace falta exfoliar tres veces por semana: con una vez es suficiente en la mayoría de las pieles, y pasarse rompe la barrera cutánea. No hace falta mezclar ácidos por tu cuenta. Y no hace falta sustituir la limpieza profunda de cabina, que llega donde no llega la rutina de casa.
Nuestra limpieza facial cuesta 35 €, y en el bono facial de 5 sesiones sale a 30 € cada una con radiofrecuencia incluida. Si no sabes por dónde empezar, ven a la valoración y montamos la rutina contigo.
¿Te lo valoramos en cabina?
La primera valoración no cuesta nada. Llámanos al 633 969 998 y vemos tu caso.
